«¿Puedo hacerme una prueba de imagen definitiva?» Cómo razonar sobre el dolor cuando la imagen es normal.
Vídeo en inglés: dale primero al play y, ya dentro del reproductor, pulsa el icono ⚙️ (ajustes) → Subtítulos/CC → Traducir automáticamente → Español.
El Dr. Ben Davies lo explica con claridad. Una prueba de imagen normal es una buena noticia, pero el paciente no siempre la vive de ese modo. Esperaba encontrar una explicación, y escuchar que el resultado es «normal» puede hacerle sentir que se está poniendo en duda la realidad de su dolor.
La solución comienza por la forma de comunicar el resultado.
Una prueba de imagen normal no significa que el dolor no sea real. Significa que la imagen no es lo que mide el dolor.
Las pruebas de imagen son extraordinariamente útiles para descartar cáncer, fracturas y otras patologías graves. Sin embargo, no están diseñadas para mostrar el dolor en sí mismo. Esto no constituye un fallo ni una limitación de la prueba: sencillamente, el dolor no es aquello que mide.
El cuadro clínico debe construirse a partir de otras fuentes: la historia del paciente, el patrón de dolor, factores que mejoran o agravan los síntomas, si el dolor se extiende o resulta impredecible, y el grado de sensibilidad que muestra el sistema durante la exploración.
La integración de todos estos datos permite valorar si predomina un mecanismo nociceptivo, neuropático o nociplástico y, con mucha frecuencia, una combinación de varios mecanismos.
Cuando la imagen no explica el dolor, el error no está en la prueba sino en esperar de ella algo que no puede ofrecer. Razonar sobre el mecanismo predominante —nociceptivo, neuropático o nociplástico— a partir de la historia y la exploración da una explicación más completa y útil que seguir buscando una lesión estructural que confirme el dolor.
Explain Pain: Explicando el dolor, con el Dr. Rafael Torres-Cueco, profundiza en cómo razonar ante estas presentaciones clínicas y cómo responder cuando un paciente pregunta por esa «prueba de imagen definitiva».
Ver el curso Explain PainPorque las pruebas de imagen no están diseñadas para mostrar el dolor en sí mismo, sino para descartar patologías graves como cáncer o fracturas. Un resultado normal no invalida el dolor: simplemente confirma que no hay una lesión estructural grave detrás.
De la historia del paciente, el patrón de dolor, los factores que lo mejoran o agravan, si se extiende o es impredecible, y la sensibilidad del sistema durante la exploración. Con esos datos se valora si predomina un mecanismo nociceptivo, neuropático o nociplástico, o una combinación de varios.
El dolor nociplástico es aquel que surge de una alteración en el procesamiento del dolor por parte del sistema nervioso, sin que exista una evidencia clara de daño tisular real ni de una lesión del propio sistema nervioso (a diferencia del dolor nociceptivo, ligado a daño tisular, o el neuropático, ligado a lesión nerviosa). Con frecuencia coexiste con los otros dos mecanismos, y reconocerlo ayuda a explicar por qué la prueba de imagen puede salir normal en pacientes con dolor real e importante.
Reconociendo explícitamente que el dolor es real, y explicando qué es lo que la prueba puede y no puede mostrar: descarta patologías graves, pero no está diseñada para visualizar el dolor en sí mismo. A partir de ahí, se puede explicar que el diagnóstico se construirá con otras herramientas —la historia clínica, el patrón de síntomas y la exploración física— igual de válidas, en vez de dejar la conversación en un «no se ve nada», que el paciente suele interpretar como que no le creen.
Sí, y de hecho es habitual. Un paciente puede presentar una combinación de mecanismos nociceptivo, neuropático y nociplástico al mismo tiempo, en distintas proporciones. Identificar cuál predomina —a partir de la historia, el patrón de dolor y la exploración, no solo de la imagen— permite orientar mejor el tratamiento, en vez de aplicar un único enfoque terapéutico pensado para un solo tipo de dolor.