Terapia manual

Los cuatro «imposibles» de la terapia manual, y qué hace Mulligan con ellos

Hay cuadros clínicos que se dan por lentos: mareos cervicogénicos, esguinces de tobillo en fase aguda, epicondilalgias que duelen al agarrar, lumbalgias con miedo a doblarse. El Concepto Mulligan los aborda en carga, con movimiento activo del paciente y sin dolor — y comprueba en esa misma sesión si la técnica era la correcta.

Por Francisco Neto 7 min de lectura
Los cuatro «imposibles» de la terapia manual, y qué hace Mulligan con ellos

Si duele, no es Mulligan

El Concepto Mulligan trabaja con una regla de oro, PILL: Pain-free, Instant result, Long Lasting. Sin dolor, con mejora inmediata y con un efecto que se mantiene.

Lo interesante es que PILL no es una promesa comercial, sino un criterio de aplicación. Si la técnica duele, si no hay cambio en el momento o si lo ganado se pierde al levantarse de la camilla, la técnica no era esa —o no estaba bien aplicada— y se sabe en la propia sesión, no tres semanas después.

Esa es la diferencia práctica con un abordaje que solo se puede evaluar a medio plazo: aquí el test y el tratamiento son el mismo gesto.

PILL no es una promesa. Es un test que se aplica en el momento.

1. Mareos y cefaleas cervicogénicas de origen articular

El problema habitual: se responde con manipulaciones de alta velocidad, que en un paciente mareado suman tensión y miedo, o con movilizaciones pasivas en camilla que pierden su efecto en cuanto el paciente se pone de pie.

La respuesta de Mulligan son los SNAGs cervicales de C1-C2, aplicados en sedestación o bipedestación —es decir, en carga real—: un deslizamiento facetario sostenido e indoloro mientras el paciente rota activamente el cuello.

El objetivo no es solo aliviar el síntoma, sino reajustar la información propioceptiva cervical y vestibular en la posición en la que el paciente vive el mareo, con una mejora de la movilidad que se comprueba de inmediato.

2. El esguince de tobillo en fase aguda o subaguda

El problema habitual: reposo, o movilizaciones pasivas analíticas sin carga, que alargan los tiempos de recuperación y dejan al paciente semanas sin apoyar con confianza.

La respuesta de Mulligan es un MWM de tobillo con deslizamiento posterior del astrágalo: el terapeuta reposiciona el astrágalo hacia atrás con una cincha mientras el paciente realiza un lunge activo en carga.

Con la técnica bien indicada, la dorsiflexión mejora en el momento, el dolor al cargar disminuye y el equilibrio se recupera de forma progresiva. Y sobre todo, el paciente vuelve a apoyar en la misma sesión, que es donde empieza de verdad la recuperación funcional.

3. El dolor al agarre en la epicondilalgia lateral

El problema habitual: tratar solo el tendón, con fricción transversa o estiramientos dolorosos que pueden irritar una zona ya sensible.

La respuesta de Mulligan es el MWM lateral de codo: un deslizamiento lateral del cúbito sostenido mientras el paciente hace fuerza de agarre activa o cierra el puño. Con la indicación correcta, el dolor al agarre cede en el momento y la fuerza aumenta de forma apreciable en la misma exploración.

Es, además, uno de los cuadros donde el abordaje activo aguanta mejor el paso del tiempo: las infiltraciones alivian antes, pero el seguimiento a un año les cuenta bastantes más recaídas que a los programas basados en movilización con movimiento y ejercicio.

4. El bucle de miedo-evitación en la flexión lumbar

El problema habitual: pacientes con dolor lumbar agudo que tienen pánico a doblarse hacia delante. Cada intento doloroso confirma el miedo y perpetúa la rigidez y el espasmo protector.

La respuesta de Mulligan es un SNAG lumbar en flexión, sentado o de pie: presión sostenida sobre la espinosa —con ayuda de una cincha de tratamiento— para que el paciente flexione la columna de forma completamente indolora.

Lo que cambia ahí no es solo el rango. Es la experiencia: el paciente se dobla y no duele. Eso rompe la asociación aprendida entre ese movimiento y el dolor, devuelve confianza y reduce el riesgo de cronificación por evitación.

Lo que tienen en común los cuatro

En los cuatro casos se repite el mismo patrón: la técnica se aplica en carga o con movimiento activo del paciente, no en pasivo; el paciente participa en el gesto que le duele; y el resultado se comprueba al instante, sin esperar a la siguiente sesión.

No es magia ni una habilidad manual reservada a unos pocos: es razonamiento clínico aplicado con un criterio muy concreto. Si la corrección es la correcta, el movimiento deja de doler ahí mismo. Si no lo es, hay que buscar otra —y eso también es información clínica.

Cuatro cuadros, cuatro técnicas, un mismo criterio

Todas se aplican en carga o con movimiento activo, todas deben ser indoloras y todas se comprueban en la misma sesión.

  • Mareos y cefaleas cervicogénicas SNAGs cervicales C1-C2 en sedestación o bipedestación, con rotación activa
  • Esguince de tobillo agudo o subagudo MWM con deslizamiento posterior del astrágalo y lunge en carga
  • Epicondilalgia lateral MWM lateral de codo con deslizamiento del cúbito y agarre activo
  • Miedo a la flexión lumbar SNAG lumbar en flexión con cincha, sentado o de pie, indoloro
Formación oficial

Formación oficial en Concepto Mulligan con Francisco Neto

El curso oficial de Concepto Mulligan cubre el cuadrante superior e inferior: criterios de aplicación, MWM, NAGs y SNAGs, y el razonamiento clínico para saber en la propia sesión si una técnica está bien indicada. Impartido por Francisco Neto, instructor oficial acreditado por el Mulligan Concept Teachers Association.

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