ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN
El contemporáneo análisis del movimiento corporal se enfoca principalmente en los complejos procesos y mecanismos que confluyen dentro de la matriz extracelular. El estudio multidisciplinario de la matriz extracelular, su dinámica e interacciones con otras estructuras, han permitido avanzar en la compresión de la biología humana. El estudio de la mecanobiología celular comienza a revelar la forma en que las células, los órganos y los sistemas corporales se adaptan a las fuerzas gravitatorias. Esto ha dado lugar a que el análisis de la biomecánica, como también la patomecánica corporal, pueda analizarse a diferentes escalas de construcción corporal.
La posibilidad de examinar la dinámica de los organismos vivos a una escala de construcción muy pequeña, a través de sofisticados microscopios electrónicos y novedosas metodologías, como también la confluencia entre varias disciplinas científicas, han acelerado el progreso de la investigación, obligándonos a revisar las antiguas interpretaciones.
Estos hechos parecen dar forma a un nuevo paradigma de comprensión del movimiento corporal lo cual, numerosas veces, pone en evidencia el frágil y, tal vez, demasiado simplificado modelo de movimiento corporal que hemos usado en el pasado.
Por otra parte, el desarrollo neurocientífico de los últimos 20 años, como así también la creación de grandes departamentos de bioingeniería en las principales universidades y centros de investigación, nos permiten vislumbrar un futuro sorprendente respecto a los fenómenos neuronales que subyacen al movimiento corporal.
Por lo tanto, los ortodoxos conceptos que se utilizan para la comprensión de la patogénesis del aparato locomotor requieren de la inmediata inclusión de estos avances.
El reto en el estudio de la materia viva es la definición de un marco teórico que permita la comprensión de un sistema biológico altamente organizado, y de aquellas estructuras complejas que se dedican a la adquisición y conversión no sólo de energía metabólica, sino también de información. Generalmente separamos las ciencias sociales de las naturales, la química de la física, y la biología de la psicología. Sin embargo, justamente la confluencia entre las diferentes disciplinas es lo que marca el desarrollo científico contemporáneo. Las nuevas herramientas de las cuales dispone la física y la ingeniería (por ejemplo, la medición y análisis del movimiento a nano escala) permitieron perfeccionar las tareas que pertenecían exclusivamente a la biología.
De todas maneras, pese a estos avances tan importantes la complejidad biológica del cuerpo humano aún se presenta indescifrable e inentendible. Y esto es aún más difícil cuando solo se analiza de forma aislada o sin “enlazar la molécula al
También conceptos físicos como dinámica, estabilidad y estocástica se revelan impagables para elucidar procesos vitales como: la adaptación al ambiente, los fenómenos fluctuantes (periódicos o casuales), los motores moleculares (kinesina), la creación y persistencia de memorias.
Las propuestas actuales utilizadas en la comprensión de la biología, nos impulsan a situarnos en la zona de solape entre bioquímica y la biofísica, más allá de identificarse claramente que aún en la actualidad el modelo hegemónico sea el bioquímico.
Las investigaciones sobre nanomateriales y nanoingeniería han permitido aclarar varias interrogantes sobre la capacidad de autoorganización y autoensamblaje que caracteriza invariablemente los procesos vitales, a varias escalas, de la proteínica a la de los ecosistemas planetarios (intercambio de los organismos vivos con el entorno).
Los múltiples impulsos que recibe nuestro cuerpo a lo largo de la vida llevan a la acomodación de la matriz, considerando la naturaleza plástica de la misma. Así, en cierto modo, se produce la adaptación y se fija la experiencia individual para cada uno de nosotros. Los investigadores se proponen explicar cómo las fuerzas mecánicas se pueden traducir en sutiles cambios fisiológicos que pueden resultar desastrosos para la conducta de los tejidos. Esto puede verse ejemplificado en los avances de la comprensión de la lesión axonal difusa en el cerebro luego de un traumatismo cerebral. Los estudios indican que las integrinas, las proteínas
hacia estímulos primarios, mientras que en la actualidad es necesario referirse al concepto de alostasis (equilibrio por elementos distintos). La alostasis toma en cuenta – además de los estímulos primarios - las cargas provenientes del medio ambiente, de la sociedad, del condicionamiento psíquico y de la memoria de daños anteriores. En función de la alostasis se activan el sistema nervioso autónomo, el eje hipotálamo-hipófiso- adrenal, el sistema cardiovascular, el metabolismo y el sistema inmunitario, a través de mediadores biológicos como los glucocorticoides, las catecolaminas, los aminoácidos excitatorios, las citoquinas, el GABA, el sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEA-S), etcétera.
Es importante subrayar que la respuesta alostática comporta una evaluación cognitiva por parte del organismo, en la cual convergen, en proporción distinta para cada individuo, no sólo las tendencias genéticas, sino también las respuestas desencadenadas en circunstancias de estrés ocurridas anteriormente, como si un proceso de aprehensión estuviera involucrado. A lo mejor también los cambios debidos a la evolución, como adaptaciones a mutados factores ambientales, juegan un rol en dicha evaluación cognitiva. Cuando la respuesta es inadecuada, o el conjunto de los factores estresantes se prolonga excesivamente en el tiempo, el mecanismo alostático se bloquea y se genera una carga alostática, que a su vez se traduce en un agotamiento general, creando predisposición a las enfermedades físicas o psíquicas. De lo arriba expuesto se puede evidenciar que en un contexto holísticamente ampliado - de lo fisiológico a lo conductual y a lo ambiental - un mecanismo prepuesto a la defensa de las agresiones puede convertirse en un potencial patológico, incluso más agresivo, para el organismo en el cual se dispara, de los fenómenos desencadenantes (los subsistemas no reaccionan, o reaccionanen forma errática). Lo que también puede denominarse un organismo sensibilizado.
La postura corporal cambia a lo largo de nuestra vida. Como consecuencia de estos cambios se producen necesarias adaptaciones. Estos cambios, que finalmente llevan al cuerpo a una serie de penosas disfunciones, están también relacionados con los cambios a nivel visceral y el sistema meníngeo. Las vísceras están unidas mecánicamente con el sistema miofascial formando una especie de sistema propio (sistema viscerofascial). Una situación parecida se presenta a nivel del sistema meníngeo.
Las uniones mecánicas a través de las conexiones del puente miodural y el gran ligamento nucal crean un vínculo entre el sistema miofascial y el sistema meníngeo. De esta manera los cambios en el sistema viscerofascial y el sistema meníngeo pueden influir en el comportamiento mecánico del aparato locomotor.
Considerando lo anteriormente expuesto, ambos sistemas deben ser evaluados y, si es necesario, tratados en un enfoque terapéutico integral y referido al sistema fascial.
DESCRIPCIÓN DEL MÉTODO
El desarrollo de los cinco seminarios del NIVEL III, tiene como objetivo integrar los conocimientos teórico-prácticos adquiridos en los niveles anteriores, y ampliándolos en la búsqueda de la integración miofascial del cuerpo.
OBJETIVO GENERAL
Lograr que el participante adquiera y perfeccione las herramientas necesarias para la evaluación y tratamiento de las disfunciones corporales que afectan a los sistemas meníngeo y viscerofascial, así como a la gestión de los líquidos corporales y a la expresión postural del cuerpo incorporándolos a un tratamiento integral del sistema fascial.