Evaluación funcional

Evaluar una rodilla: por qué la camilla va la última

Evaluar una rodilla tumbado en camilla como primer paso, en vez de en carga y en movimiento, esconde el verdadero origen del problema. El orden de la exploración importa tanto como las pruebas en sí.

Por Dr. Michal Hadala 8 min de lectura
Evaluar una rodilla: por qué la camilla va la última

Ocho semanas de cuádriceps y el paciente sigue igual

No es que le falte fuerza. Es que nadie ha mirado qué hace esa fuerza cuando el paciente se pone de pie.

El orden importa más que las pruebas. La rodilla casi nunca decide: obedece. Recibe lo que le llega de la cadera y lo que el tronco no controla. Por eso la evaluación tiene que ir de fuera hacia dentro: primero en carga, después en movimiento, y solo al final en camilla.

La rodilla casi nunca decide. Obedece.

Paso 1: en carga, a una pierna — es donde aparece todo

Apoyo monopodal, y se observan tres cosas a la vez: si la rodilla colapsa en valgo, si la cadera está controlando el movimiento o lo está permitiendo, y si el tronco se va de lado para compensar.

Esta es la primera pregunta clínica real: qué hace el sistema completo cuando tiene que sostener el peso sobre una sola pierna. Los déficits que se compensan con éxito en apoyo bilateral se hacen visibles justo aquí, en cuanto se retira esa ayuda.

Apoyo monopodal: rodilla, cadera y tronco se evalúan a la vez, no por separado.

Paso 2: en movimiento — no es fuerza, es dirección

Sentadilla unilateral. Step-down. En este paso no se mide cuánta fuerza tiene el paciente. Se mira hacia dónde se le va el movimiento cuando esa fuerza se aplica.

Un cuádriceps fuerte que empuja la rodilla hacia el valgo en cada repetición no es un cuádriceps eficiente: es una dirección de movimiento sin control, con mucha fuerza detrás. Por eso ocho semanas de fortalecer cuádriceps pueden dejar al paciente exactamente igual — se ha entrenado la fuerza, no la dirección en la que esa fuerza se expresa.

No es fuerza. Es dirección.

Paso 3: ahora sí, la camilla

En camilla se valoran los rangos de cadera —flexión, rotación interna y externa— y la estructura ósea: anteversión, retroversión.

Va la última porque explica lo que ya se ha visto de pie. Hacerlo al revés, empezando por la camilla, da rangos y grados sin saber todavía qué patrón de movimiento buscar en ellos: números sueltos sin nada real con que contrastarlos.

Paso 4: control del tronco

Estabilidad lateral, control lumbopélvico, glúteo medio y rotadores. Si el tronco no sostiene, la cadera no manda. Y si la cadera no manda, la rodilla paga.

Por eso el control del tronco cierra la secuencia de evaluación: es la pieza que explica por qué la cadera —y con ella la rodilla— pierde el control cuando el paciente está en carga.

Si el tronco no sostiene, la cadera no manda. Y si la cadera no manda, la rodilla paga.

La prueba no dice qué duele. Dice dónde está el problema

Evaluar en el orden carga → movimiento → camilla convierte cuatro pruebas sueltas en una secuencia de razonamiento clínico, donde cada paso explica al siguiente en vez de generar hallazgos aislados sin relación entre sí.

  • 1. En carga — monopodal Valgo de rodilla, control de cadera, compensación de tronco
  • 2. En movimiento Dirección del movimiento, no cantidad de fuerza
  • 3. En camilla Rangos de cadera y estructura ósea (anteversión/retroversión)
  • 4. Tronco Estabilidad lateral y control lumbopélvico
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